¿Tus aplicaciones se caen a los pocos días y tus clientas se quejan? La mala retención es el problema número uno que frustra a las lashistas principiantes y ahuyenta a la clientela. El gran secreto no está en aplicar una mayor cantidad de pegamento, sino en entender la ciencia detrás de él.
El primer secreto es el control ambiental. Los adhesivos de pestañas son extremadamente sensibles a la humedad y la temperatura de tu espacio de trabajo. Si tu cabina está muy seca o muy calurosa, el pegamento se polimerizará antes de tocar la pestaña natural, arruinando la retención por completo.
El segundo secreto es la preparación y el aislamiento. Aplicar extensiones sobre pestañas con residuos de maquillaje, sudor o grasa natural es una receta directa al fracaso. Una limpieza profunda con un Lash Shampoo profesional y un aislamiento impecable garantizan que el adhesivo se fusione correctamente.
El tercer secreto es cuidar la gota de adhesivo. Trabajar con una gota vieja que ya empezó a secarse debilita la unión. Es vital renovar tu gota de pegamento cada 15 o 20 minutos durante el procedimiento para asegurar la máxima frescura.
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